Los colombianos lamentan que su país sea más conocido por exportar cocaína, eclipsando sus logros en las artes y letras, el comercio y los deportes.
Un documental que se estrena en el Festival de Cine de Tribeca en Nueva York muestra a Colombia en una época de gloria – el auge de su selección de fútbol de 1994 – pero, inevitablemente derrumbada por la maldad asociada con el narcotráfico.
“The Two Escobars”, de los hermanos Jeff y Michael Zimbalist, reúne en una película de 100 minutos alegría, emociones, desconsuelos y tragedia en una historia poco conocida fuera del país sudamericano.
Grandes sumas de dinero entregadas por los zares de la droga, incluido uno de apellido Escobar – el famoso Pablo – ayudaron a promocionar las carreras de una generación de estrellas del fútbol, entre ellas otro Escobar, el devoto y humilde Andrés.
El documental, que forma parte de la serie “30 for 30″ del canal de televisión ESPN, contiene entrevistas con los principales implicados, salvo los dos Escobar que están muertos.
Pablo fue abatido a tiros por la policía cuando huía en diciembre de 1993 y Andrés también murió tiroteado por un extraño error en una carrera que por lo demás era brillante.
El presidente colombiano de entonces, César Gaviria, ex jugadores y agentes de fútbol e incluso miembros encarcelados del círculo interno de Pablo Escobar aparecen frente a la cámara, capaces finalmente de hablar con libertad sobre un momento catártico en la historia de su país.
“Quince años es tiempo suficiente. Ya no es tan peligroso hablar de ello”, dijo Michael Zimbalist a Reuters.
Andrés Escobar nunca había marcado un gol en propia meta hasta la Copa del Mundo de 1994, cuando por accidente desvió un balón hacia la red de Colombia en una derrota 2-1 frente a Estados Unidos, un equipo reconocido por ser habitualmente humillado en el campo por otras naciones latinoamericanas.
El gol eliminó a Colombia, un equipo que se clasificó en el torneo con serias aspiraciones de ganar y que en cambio volvió a casa avergonzado.
DROGAS Y FUTBOL
Días después de volver a su casa en Medellín, Andrés Escobar fue asesinado, abatido a tiros por un grupo de hombres que una noche rodearon su automóvil en turbias circunstancias. Un guardaespaldas vinculado a uno de los enemigos de Pablo Escobar fue encarcelado, pero nadie quedó satisfecho a la luz de los hechos.
El documental examina la afluencia del dinero procedente de las drogas a los equipos de Colombia. Los cárteles de drogas naturalmente se sentían atraídos por un negocio, la venta de entradas, que generaba muchos ingresos en efectivo como una forma de lavar dinero.
Los clubes colombianos pudieron por su parte pagar para que sus estrellas locales se quedaran en casa y contratar extranjeros, elevando el nivel del fútbol local. Pero el dinero de la droga también llevó a la corrupción, al amaño de partidos y a la violencia dentro y fuera del estadio. Un árbitro fue asesinado cuando uno de los equipo de Pablo Escobar perdió un encuentro.
Esto también coincidió con una inusual generación de talentos, ejemplificada por Andrés Escobar y otras estrellas como Leonel Álvarez y Carlos Valderrama.
Pero entonces, el pacto con el diablo hecho con los narcotraficantes se cobró su deuda. Bandas rivales eran propietarias de clubes rivales y todos querían ver a sus estrellas en la selección.
El equipo recibió amenazas de muerte, entre otras advertencias, y fue entonces cuando Andrés Escobar anotó su gol en propia meta, sellando también su destino.











