“Él niega la responsabilidad aducida por la ATO y ha presentado objeciones que no han sido respondidas por parte de la agencia”, confirmó su abogado, Andrew Robinson, a diversos medios.
En concreto, el australiano, que a sus 70 años actualmente reside en Los Ángeles (EEUU), está siendo investigado por un fraude fiscal producido por haber colocado decenas de millones de euros de las ganancias que han generado sus películas en diversos paraísos fiscales.
“Está aturdido y muy decepcionado por que el Gobierno considere que hay riesgo de fuga”, sentenció Robinson.











